3 herramientas para saltar bloqueos en Internet y/o mantener privacidad en navegación

Estamos justamente a 11 días para que se acabe un año en el que parece que ha sido Internet la protagonista. Sí, más allá de Wikileaks, la “superautopista de la información” ha recibido tanto refuerzo como  amenazas de regulaciones en varios puntos del globo terráqueo, todos a la vez. Mientras que en Chile declararon Internet como un espacio neutral y en Finlandia la banda ancha es un derecho universal, otros países han optado por ver un candado a la red de redes, de distintas maneras.

En Venezuela, por ejemplo, se pretende regular a través de la reforma de una ley que hasta ahora sólo ha sido para radio y televisión con la intención de bloquear todos aquellos sitios que el gobierno del Presidente Hugo Chávez crea “una amenaza” (algunos senadores propusieron, incluso, establecer horarios a los contenidos). En Francia también se habla de bloqueos a través de un instrumento legal que autoriza al gobierno cercar sitios que promuevan pedofilia o ciberterrorismo.

En Estados Unidos, tierra donde ya Yahoo! anunció el posible cierre de Delicious, se habla de la eliminación de la misma neutralidad que Chile declaró mientras que en España tenemos la tan mencionada Ley Sinde que ya ha marcado distintas protestas en la red.

Ante ese panorama asediando el 2011, vale el conocimiento por delante para saltar cualquier amenaza que se venga, al menos dentro de nuestros propios computadores. Por eso he aquí una guía, pequeña pero espero que útil, que puede servir tanto para saltar cualquier intento de bloqueo de los sitios Web como para navegar con seguridad.

Si suena escandaloso eso de “saltar bloqueos” al menos vale su difusión para conocer una alternativa en caso de que queramos saber si efectivamente nuestro proveedor de Internet nos bloquea o no.

Hyde my ass

El método más conocido –de acuerdo a un leve sondeo en Twitter- resulta ser este: usar Hyde my ass (en lengua de Cervantes esto sería Esconde mi trasero) mientras navegamos en Internet.

Como buena parte del software existente, tiene tanto la opción gratuita como paga, aunque a diferencia de lo existente, la parte sin cobro no tiene tantas limitantes. Al contrario, entre varios servicios de redireccionamiento de IP, luce como la que tiene más opciones.

Basta con configurar nuestro navegador para que salga un listado de servidores Proxy que se actualiza en tiempo real con información como la dirección IP, el puerto, país de procedencia, tiempo y tipo de conexión, además de la velocidad. Lo interesante es que también incluye el “grado” de anonimato en el que se va a navegar (indica entre alto, bajo, medio o ninguna).

En su barra superior tiene la opción de discriminar por ubicación y por otra cantidad de opciones para los que buscan un servidor en específico o simplemente quieran mayor detalle de configuración.

Para los que no se conforman sólo con el navegador, también tienen una opción de VPN, que vendría a ser lo único pago del servicio.

PaperBus

Una aplicación de escritorio sencilla pero potente. PaperBus está disponible para todos los sistemas operativos y su interfaz es tan simple e iconográfica (amén de las limitaciones lingüísticas) que probablemente más de uno se saltará las instrucciones para utilizarlo.

Basta con encenderlo para que busque algún servidor y se conecte. Listo. Eso –y una pauta publicitaria- será todo lo que tengamos que aprender para romper limitaciones basadas en bloqueos a direcciones IP o filtros de navegación, por nombrar dos ejemplos.

La velocidad de navegación es más que aceptable (lo máximo que puede tardarse es buscando un servidor al cual adherirse) así que esto sería una buena opción a la hora de tomar en cuenta para la selección final.

Tor Project

Quizás lo mejor en este listado (o en toda la Web) a la hora de hablar de seguridad en navegación. Entre las funciones de Tor Project se cuenta el de librarse de cualquier bloqueo que se le atraviese a través de otros nodos que actúan como proxies mediante el enrutamiento cebolla (permite navegar a través de múltiples capas de conexiones sin dejar huellas).

Lo importante es que en todo el paquete que hay que descargar se encuentra un añadido para Firefox que permite, entre otras nueves, cambiar de IP tantas veces como clicks se hagan en el botón.

Tiene también la opción de “colaborar” con otros, de tal manera de que también nuestro ordenador pueda ser utilizado como servidor para otros usuarios del mundo (que probablemente estén en lo mismo).

En el sitio Web de Tor también se incluye –en inglés- una lista de advertencias para que se haga efectiva nuestra seguridad en la navegación. La más resaltante es el hecho de que hay que cambiar una serie de hábitos para no comprometer el anonimato en la Web como el de navegar en páginas como Youtube sólo si es estrictamente necesario (bloquea Java, Flash, ActiveX, RealPlayer, Quicktime y plugin PDF para no revelar IP) y evitar los sitios con cookies cuando esté desactivado Tor.

Si no quieren mucho esfuerzo y lo único que desean es saltar pequeñas limitaciones (como los bloqueos corporativos o de las universidades) procuren usar Opera como navegador (si es que pueden) sobre todo por su opción “turbo” que permite acceder a sitios sin necesidad de acceder directamente a la página en la Web. El truco está en que comprime toda la información para revisarla a través de otro servidor, mejorando así la velocidad y pasando por alto cuando bloque exista.

Si hay alguna otra herramienta, aplicación o software que crean conveniente añadir, no olviden hacerla llegar por la casilla de comentarios.

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